¡¡Ya estamos en República Dominicana!!
A las 10h30 comenzaba la aventura. Tras una corta noche, donde no abundaron precisamente las horas de sueño, la mayoría del equipo nos citamos en la Universidad y de allí, salimos hacia el aeropuerto. Las horas volaron y sin apenas darnos cuenta, ya estábamos en el avión. Casi 9 horas que parecieron 2. Entre comida y comida, película y alguna que otra siesta, ya estábamos allí. A las 18h30 hora dominicana, las 12h30 de la noche para nuestro cuerpo, después e una larga recogida de maletas, ¡que nunca llegaban! vimos un cartel “NPH” con una sonriente cara dominicana detrás. Se trataba de Tomás, seguido por Ramón, la alemana Kiki y su hijo, Nico.
En su furgoneta, nos dirigimos rumbo al hogar. Transitamos una carretera muy recta en la que realizamos dos paradas. La primera en un animado chiringuito de carretera, acompañado con la música de la bachata y unas cervezas para refrescarnos. La segunda en un supermercado, donde compramos algunos alimentos para cenar y cambiamos los dólares a pesos.
Tras otro tramo de recta carretera, llegamos por fin a las instalaciones de NPH. Nos alojamos en una de las viviendas del recinto, hiicimos el reparto de habitaciones y enseguida caímos fritos. Mañana será un día largo...
A las 10h30 comenzaba la aventura. Tras una corta noche, donde no abundaron precisamente las horas de sueño, la mayoría del equipo nos citamos en la Universidad y de allí, salimos hacia el aeropuerto. Las horas volaron y sin apenas darnos cuenta, ya estábamos en el avión. Casi 9 horas que parecieron 2. Entre comida y comida, película y alguna que otra siesta, ya estábamos allí. A las 18h30 hora dominicana, las 12h30 de la noche para nuestro cuerpo, después e una larga recogida de maletas, ¡que nunca llegaban! vimos un cartel “NPH” con una sonriente cara dominicana detrás. Se trataba de Tomás, seguido por Ramón, la alemana Kiki y su hijo, Nico.
En su furgoneta, nos dirigimos rumbo al hogar. Transitamos una carretera muy recta en la que realizamos dos paradas. La primera en un animado chiringuito de carretera, acompañado con la música de la bachata y unas cervezas para refrescarnos. La segunda en un supermercado, donde compramos algunos alimentos para cenar y cambiamos los dólares a pesos.
Tras otro tramo de recta carretera, llegamos por fin a las instalaciones de NPH. Nos alojamos en una de las viviendas del recinto, hiicimos el reparto de habitaciones y enseguida caímos fritos. Mañana será un día largo...
